La mujer siente el calor del sol en su cara, mientras Fulánez acerca sus labios diluyéndose en una dulce fotosíntesis con los de ella, recorriéndolos a pálpitos como la savia a través de las finas hojas verdes, esculpiéndolos con rayos que tiritan de calor entre sus comisuras, sin dejar más sombra que la sombra asolada de un beso robado.
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florecer con un beso marchitando el invierno.
ResponderEliminaryo es que soy una cursi.
besito.