Bermúdez, me dijo si reconocía a alguna de ellas. Después de
una inhalación profunda, cómo olía Bermúdez, le contesté que no reconocía a la
cadera killer del restaurante, pero que me reconocía en la chica número cinco
cuando me quedé enganchado en la puta máquina.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Rueda de reconocimiento
La Inspectora
Bermúdez me llamó para la rueda de reconocimiento. Tenía que reconocer a
la mujer que vestida de bailarina del vientre había asesinado a cinco hombres,
un periquito vietnamita y una iguana que dominaba cinco lenguas, en un
restaurante libanés medio ruso medio chino, a golpes de cadera. Yo era el único
superviviente porque me quedé clavado al agacharme al recoger el tabaco de la
máquina expendedora que había parapetada en la esquina de la barra. Una vez
llegué a las dependencias policiales, Bermúdez me acompañó a una sala en la que
había un espejo a lo largo de toda una de sus paredes. Estaba todo oscuro, y
eso aún hacía más agradable el olor de
Bermúdez. Comenzó a sonar una música con ritmo de percusiones árabes. Y ahí estaban las seis mujeres con sus brazos
abiertos, moviéndolos como si esparcieran dunas lánguidas de arena con sus
manos.
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Eres más raro kun perro verde. Besos
ResponderEliminary dejo meadas fosforescentes por las esquinas, las farolas y las llantas de coches caros. Besos
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