Lola tiene un comodín, acomodado en sus genes, que le otorga
un poder de atracción en un perímetro de alcance sensorial que abarca desde un
roce, pasando por el alcance de una mirada, hasta el tiempo que perdure el
recuerdo de su olor. Lola tiene poder,
pero ningún acto ha sido tan poderoso como el de dejarse llevar … incluso por
su propio poder.
domingo, 27 de noviembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Plan de escape
Fulánez está en crisis. Los mercados no le prestan, ni si
quiera, atención. La agencia de calificación de deuda S&P le ha rebajado la
calificación a bono malfollado. Su sanidad está seriamente recortada y decorada
con asteriscos de navidad. Revende su educación a peso de papel. Y su
autoestima ha huido refugiándose en un paraíso fiscal.
Fulánez descartó el Plan de Rescate y optó por su Plan de Escape. Volvió a sus primeros pasos, es fácil: inspirar -
expirar, inspirar - expirar, inspirar ... inspirar...ins pirarrr pirarrrr pirarrrrrrr
domingo, 20 de noviembre de 2011
Rueda de reconocimiento
La Inspectora
Bermúdez me llamó para la rueda de reconocimiento. Tenía que reconocer a
la mujer que vestida de bailarina del vientre había asesinado a cinco hombres,
un periquito vietnamita y una iguana que dominaba cinco lenguas, en un
restaurante libanés medio ruso medio chino, a golpes de cadera. Yo era el único
superviviente porque me quedé clavado al agacharme al recoger el tabaco de la
máquina expendedora que había parapetada en la esquina de la barra. Una vez
llegué a las dependencias policiales, Bermúdez me acompañó a una sala en la que
había un espejo a lo largo de toda una de sus paredes. Estaba todo oscuro, y
eso aún hacía más agradable el olor de
Bermúdez. Comenzó a sonar una música con ritmo de percusiones árabes. Y ahí estaban las seis mujeres con sus brazos
abiertos, moviéndolos como si esparcieran dunas lánguidas de arena con sus
manos.
Bermúdez, me dijo si reconocía a alguna de ellas. Después de
una inhalación profunda, cómo olía Bermúdez, le contesté que no reconocía a la
cadera killer del restaurante, pero que me reconocía en la chica número cinco
cuando me quedé enganchado en la puta máquina.
domingo, 6 de noviembre de 2011
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