Se acerca el día de la madre, con lo que el bombardeo de
anuncios de perfumes está garantizado. Fulánez entra en una gran perfumería,
donde una joven que lleva escrito su
nombre de Caroline en la solapa le atiende con la musicalidad de su lengua
francesa. El motivo aparente de su presencia en el establecimiento es encontrar
un perfume para regalo. Caroline le hizo tres preguntas sobre cómo era la mujer a la
que iba a llevar el perfume: qué edad tenía, si le gustaban los olores intensos
o suaves y cuál era su color favorito. Fulánez en realidad lo que deseaba era
un millón de euros que olieran a nuevos , envueltos para regalo. Al final acabó comprando tres perfumes: uno para mascar, otro para escuchar la
respiración y otro para no volver tras su rastro
sábado, 27 de abril de 2013
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